BBBBuuuurrrr!!!
Después del último desayuno, insípido, desganado y apático, había decidido que ya no más. El último mensaje, el jueves santo, informándome de su viaje a Portugal para "ver" me afirmó en mi decisión, sin duda "ya no más". Este sábado ha vuelto a llegar un mensaje, podía invitarle a desayunar? ... Yo estaba de viaje, así que no tuve que pensarme la respuesta, era imposible. No se si quería informarme de sus progresos en semana santa o amargarme la mañana del sábado.
Decisión al respecto: Ser paciente. Cómo es? "Lo que tenga que ser, será".
lunes, 20 de abril de 2009
Reencuentros
No ha sido del todo un reencuentro fortuíto.
Confieso que he puesto de mi parte. Había muchas posibilidades de que estuviese allí y allí fui. El azar hizo el resto. Sin duda ayer estaba de mi parte, la feria abarcaba una gran extensión y había un gentío importante, así que yo creo que sin él, sin el azar, nunca hubiésemos coincidido.
Es cierto que yo le buscaba entre la multitud, no quería que por un despiste nos rozásemos sin vernos. Y le vi, yo primero. Como digo llevaba ventaja, pues en realidad, mientras acompañaba a mi padre de puesto en puesto, yo le buscaba. Le llamé, creo que se sorprendió gratamente. Sonreímos, hablamos, nos miramos. Buscaba en su rostro vestigios del tiempo pasado. Buscaba recuerdos y gestos conocidos. Los recuerdos se agolpaban. En todo momento manejó la situación, me puso al corriente de sus venturas. Escuchándole confirmé lo que siempre supe, es una gran persona. Y con toda naturalidad me invitó a un café. No pudo ser, el café. Quedó pendiente para otro día. Espero no haber turbado su paz interior.
Esto que estamos viviendo, llámese vida, llámese sueño, es un capricho. Quince años sin casi vernos ni hablarnos y ayer parecía que no había pasado ni un día. No sé cómo tomármelo.
Confieso que he puesto de mi parte. Había muchas posibilidades de que estuviese allí y allí fui. El azar hizo el resto. Sin duda ayer estaba de mi parte, la feria abarcaba una gran extensión y había un gentío importante, así que yo creo que sin él, sin el azar, nunca hubiésemos coincidido.
Es cierto que yo le buscaba entre la multitud, no quería que por un despiste nos rozásemos sin vernos. Y le vi, yo primero. Como digo llevaba ventaja, pues en realidad, mientras acompañaba a mi padre de puesto en puesto, yo le buscaba. Le llamé, creo que se sorprendió gratamente. Sonreímos, hablamos, nos miramos. Buscaba en su rostro vestigios del tiempo pasado. Buscaba recuerdos y gestos conocidos. Los recuerdos se agolpaban. En todo momento manejó la situación, me puso al corriente de sus venturas. Escuchándole confirmé lo que siempre supe, es una gran persona. Y con toda naturalidad me invitó a un café. No pudo ser, el café. Quedó pendiente para otro día. Espero no haber turbado su paz interior.
Esto que estamos viviendo, llámese vida, llámese sueño, es un capricho. Quince años sin casi vernos ni hablarnos y ayer parecía que no había pasado ni un día. No sé cómo tomármelo.
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